Enseñanzas económicas que debes plantearte en tu negocio

Enseñanzas económicas que debes plantearte en tu negocio

Muchas veces, cuando pensamos en la economía, o bien pensamos que solo puede ayudarnos en nuestra empresa a hacer cuatro cálculos, o bien pensamos que no tiene que ver con nosotros, ya que lo que mide esa ciencia es el PIB y otros datos macroeconómicos.

Sin embargo, en el artículo de hoy, quiero presentarte un par de problemas clásicos de economía, que son el problema del cálculo económico y de la falta de información en el socialismo, y quiero relacionarlos con la realidad de una empresa.

Como podrás comprobar, son problemas que afectan a todas las empresas grandes, y tienes que conocerlos para cuidarte de ellos. Si sabes que existen, a medida que crezcas, puedes ir tomando decisiones para que no te afecten.

 

Cálculo económico y falta de información

Lo primero que quiero comentar es un problema técnico económico que se planteó a principios y mediados del siglo XX por economistas de la Escuela Austríaca de Economía, especialmente Mises y Hayek.

Ponte en situación: Era la época en que la Unión Soviética crecía y tenía muchos adeptos en el mundo occidental. Y Mises y Hayek plantearon que el socialismo no es que fuera malo o bueno, es que era imposible. No podía funcionar.

La idea básica de este problema es que, en una sociedad del socialismo real, la economía no puede funcionar por dos problemas: El problema del cálculo económico, y el problema de la falta de información.

El primer problema hace referencia al hecho de que, en las sociedades de mercado, son los precios los que nos indican hacia dónde debemos movernos para conseguir los mejores resultados de nuestra acción económica.

Sabemos que, si tenemos que ir de una ciudad a otra, no es rentable coger un helicóptero porque es muy caro. Es mejor coger el autobús o el tren, porque son más baratos.

Sin embargo, en una sociedad sin precios, o con los precios alterados políticamente, como pasa en las sociedades socialistas, este cálculo no puede hacerse. ¿Qué impide a una sociedad sin precios hacer un puente de platino en vez de uno de acero?

Este es el primer problema: No se puede hacer cálculo económico, y el cálculo económico es la base de la función empresarial de TODOS los seres humanos. Y la función empresarial es imprescindible para asignar correctamente los recursos (que, por naturaleza, son escasos).

Así pues, como los recursos no se estarán asignando eficientemente, tarde o temprano la economía colapsará (la historia ha confirmado esta hipótesis).

El segundo problema es el de la falta de información. El socialismo peca de una fatal arrogancia, que es creer que un grupo reducido de personas puede ser capaz de conocer toda la información que se procesa descentralizadamente en el mercado.

Evidentemente, esto es imposible y, además, tiene un problema secundario: Existe información que todavía no se ha creado y, por lo tanto, es imposible de procesar.

Si yo compro algo, marginalmente estoy haciendo que el precio de ese producto suba. Este tipo de información no existe hasta que yo realizo la compra, pero, en teoría, debería estar registrado en los cálculos del gobierno socialista.

Es algo completamente imposible, y, por lo tanto, al carecer de la suficiente información, los planes que se diseñen no serán óptimos, y, además, no reflejarán los intereses reales de los ciudadanos (como sí hace el mercado).

Es importante que tengas en cuenta estos dos problemas que tiene el socialismo. Ahora verás por qué.

 

La libertad funciona

Lo que quiero que entiendas con lo anterior es que la libertad, funciona.

A priori, parece tener sentido que haya una organización vertical que rija hacia dónde debe dirigirse cada agente que participa en una sociedad o un grupo, pero, cuando profundizamos en el tema, comprobamos que no es tan sencillo e intuitivo.

Y lo importante es que esta idea, que se aplicó en un primer momento a las sociedades socialistas, también es relevante en el caso de las grandes empresas y de los imperios. El caso de los imperios no nos resulta interesante ahora, pero el de las grandes empresas, sí.

La idea es que las grandes empresas tienen el mismo problema que las sociedades socialistas: Dificultades para realizar un correcto cálculo económico, y falta de información.

¿Nunca te has preguntado por qué la mayoría de empresas grandes tienen partes totalmente diferenciadas, que funcionan casi completamente ajenas al “gobierno” de la empresa madre?

Es precisamente para tratar de resolver este problema.

Un buen ejemplo de ello es Google. Google ha subdividido mucho su empresa, y, además, ha tratado de resolver estos problemas de formas muy inteligentes.

Por ejemplo, Google deja unas horas al día a sus empleados para que puedan desarrollar sus propios productos en base a lo que ya hay. ¿Qué resuelven con eso? El problema de la falta de información.

Tener a cientos de trabajadores dispersos trabajando en lo que ellos consideran oportuno, da mejores resultados que trabajar con planes creados centralizada y verticalmente.

El problema del cálculo económico, por otro lado, lo han resuelto dividiendo mucho sus empresas, y creando una cultura de empresa muy abierta en la que los empleados pueden “hacer subir” información relevante a sus superiores.

Así, si algo no cuadra y los trabajadores se dan cuenta, pueden hacérselo saber a sus superiores, y resolver ese problema de cálculo.

De esta forma, se crea cultura de empresa. Una cultura de libertad que, además, es efectiva.

 

Las instituciones

Y alguien me podrá decir: “Pero es que en Somalia debería haber la máxima libertad, entonces, y eso es un caos”.

Y es cierto. Pero no es solo necesaria la libertad para que una sociedad (o en este caso, una empresa) funcione, sino que se necesitan instituciones. Las instituciones de una sociedad próspera pueden ser el respeto a la propiedad, el cumplimiento de los contratos, la estabilidad política, económica y monetaria, la baja conflictividad, etc.

De la misma forma que, además de libertad, una sociedad necesita instituciones sólidas para funcionar, en un negocio necesitas una suerte de “instituciones” que permitan que la gente trabaje bien sin necesidad de estar insistiéndoles en ello.

Y, para conseguirlo, necesitas contar con métodos de trabajo previamente aprobados. Por supuesto, estos métodos pueden ser cambiados cuando sea necesario, pero es importante que existan.

Mientras más libertad otorguen estos métodos, pero más garanticen que se cumplen ciertos objetivos, mejores resultados obtendrás. La química entre esas dos partes puede ser difícil, pero es la clave de un gran éxito.

Además, también será importante que la gente que vayas a contratar, tenga pasión por lo que hace. De lo contrario, una sociedad libre dentro de tu empresa puede hacer que no trabajen, al no tener la mirada inquisidora de un jefe en la nuca.

Así, para solventar los problemas antes mencionados en tu empresa, necesitarás: Libertad, instituciones sólidas y gente que esté conforme con el sistema y, además, tenga pasión por lo que hace tu empresa.

 

Los imperios caen

Hace un momento te comentaba que esta teoría de los problemas del cálculo económico y la falta de información también se aplica a los imperios. Es decir, un imperio como el español, tenía problemas para controlar todos sus territorios.

¿Por qué? Porque las comunidades pequeñas son mejores para responder a las necesidades de sus ciudadanos, por razones de información y cálculo. Y, cuando aparecen problemas (revueltas contra el imperio, por ejemplo), resultan muy difíciles de sofocar al mismo tiempo.

La idea es esa: Los imperios también tienen estos problemas, y por eso terminan cayendo.

Y los imperios económicos, también caen. ¿Te acuerdas de Nokia? ¿De Kodak?

Las grandes empresas tienen problemas de información y de cálculo, y, si no tienen instituciones y formas de trabajo basadas en la libertad, que les permitan tener cierto dinamismo, acaban cayendo.

¿Y ante quién caen? Ante empresas pequeñas, que, precisamente por su tamaño reducido, tienen esas características de libertad que sí permiten realizar el cálculo económico y tener la información necesaria.

Simplemente, piensa en una empresa de cuatro personas. Lo que sabe uno lo saben todos. Pero no ocurre lo mismo en una empresa de cuatro mil personas.

Así, la empresa pequeña tiene más capacidad para detectar un pequeño cambio en los gustos de los consumidores, y adaptarse para suplir esa necesidad que, a largo plazo, puede acabar tumbando a la gran empresa (como puede ser una cámara digital destruyendo a Kodak).

Puede que en Kodak hubiese gente que se daba cuenta del cambio de tendencia, pero, como la empresa tenía esos problemas de cálculo y de falta de información, ese conocimiento que tenían algunos trabajadores no tuvo la suficiente fuerza para cambiar la dirección de toda la empresa.

¿La consecuencia? Kodak quiebra frente a empresas pequeñas, mucho más dinámicas por ser ajenas a esos problemas de información y cálculo.

 

Los miedos

Ahora bien, sé la situación en la que estás ahora mismo. Eres el jefe de una empresa que está teniendo un crecimiento positivo, a un buen ritmo, y yo te digo que tienes que ser capaz de dar un grado de libertad a tus empleados que jamás se te había ocurrido.

Un grado de libertad que te pone a ti al mismo nivel que ellos en lo que a dirigir la empresa se refiere. Un grado de libertad que permite que no tengan horarios ni trabajos fijos que realizar.

Un grado de libertad, en suma, que te parece que, si se aplica, hará que tu empresa se vuelva caótica y no responda bien a las necesidades de los consumidores.

No puedo hacer nada por quitarte esos miedos, porque es algo que se aprende en base al conocimiento de la economía y de la historia. Y, sí, también hay que tener un poco de fe, porque implica creer en algo que sabes que sucede, pero que no sabes por qué o cómo sucede.

Mi mejor consejo en este punto es que vayas dando niveles de libertad paulatinamente, para que veas cómo esas nuevas libertades que hay en tu empresa permiten que el trabajo se realice mucho mejor, y consigas mejores resultados.

Si no aplicas un criterio como este, en un mundo tan competitivo como el que tenemos hoy en día, no tardará mucho en aparecer una empresa más pequeña que sea más dinámica y versátil y ocupe tu puesto.

 

Como puedes ver, los problemas económicos que plantea la ciencia económica no son algo ajeno a las empresas. Hay elementos que tienen mucho que ver con el día a día de cualquier negocio, y deben conocerse para poder tomar medidas tan pronto como sea posible.

¿Y tú? ¿Qué opinas? ¿Habías oído hablar antes del problema del cálculo económico y de la falta de información en el socialismo? ¿Crees que no tienen nada que ver con los negocios? ¡Cuéntamelo en los comentarios y te responderé tan pronto como sea posible!

Temas:

Deja comentario ...

Empieza tu periodo de prueba de 14 días gratis con Shopify