Características para ser emprendedor

Características para ser emprendedor

En el artículo de hoy, vamos a hablar de la figura del emprendedor. Pero vamos a hacerlo desde el punto de vista de las características que tienen las personas que, tarde o temprano, llegan a serlo (o, potencialmente, pueden llegar a serlo).

En este artículo, por lo tanto, no voy a centrarme en explicar los atributos que tienen las personas que ya son emprendedoras, sino de aquellas que debe tener una persona para llegar a serlo (cuando por fin alguien deviene emprendedor, algunas características cambian).

Es, por lo tanto, un artículo dedicado a aquellas personas que se están planteando si emprender o no, y que no lo tienen claro por algún tipo de temor. Espero que, después de leerlo, haya muchos que se atrevan a dar el paso.

 

Apasionado por algo en concreto

Lo primero que hace a una persona un buen candidato para ser emprendedor, es tener pasión por algo. Evidentemente, posteriormente, cuando emprenda, ese algo será el objeto de su emprendimiento. Pero, para emprender con eso como objeto, debe estar apasionado.

Conviene aquí mencionar algo para que no parezca un coach. Se suele decir (por parte de estos coaches), que “haciendo aquello por lo que tienes pasión puedes tener mucho éxito”. Eso es cierto, pero incompleto.

No basta con tener pasión por algo. Tienes que tener pasión por algo y ser capaz de aportar valor a los demás a partir de eso que te apasiona. De lo contrario, nadie estará dispuesto a contratar tus servicios.

Por ejemplo, supongamos a una persona que siente una gran pasión por pintar con acuarelas. El simple hecho de que pintes muchas acuarelas, no te va a hacer vivir bien a partir de tu pasión. Tienes que aportar valor a otros.

Y, cuando aportas valor a otros, tienes que ser capaz de ceder un poco. Puede que lo que más te gusta sea pintar con acuarelas paisajes bonitos, pero puede que el mercado esté dispuesto a comprar tus acuarelas, pero creando logos para empresas e imagen de marca.

Es decir, tienes que ser capaz de adaptar esa pasión que tienes a las demandas del mercado. Entonces, y solo entonces, cuando confluyen pasión con demanda por parte del mercado, puedes empezar a ser exitoso como emprendedor a partir de lo que te apasiona.

Pero, efectivamente, necesitas ese elemento de pasión. Y, tranquilo, puede que todavía no sepas qué es lo que te apasiona, pero lo descubrirás (y una buena forma de descubrirlo es pensando en aquello que haces incluso sin que nadie te pague por ello).

 

Trabajador, especialmente en solitario

Este es otro punto importante. Un emprendedor es una persona profundamente trabajadora… especialmente en solitario. Es importante hacer el matiz, porque he conocido a personas aparentemente holgazanas, que son tremendamente trabajadoras.

¿Cuál es el problema? Que estaban trabajando en el lugar donde no tenían que estar. No tenían ningún tipo de aporte intelectual en el trabajo que desempeñaban y, por lo tanto, no tenían ningún aliciente para trabajar más y mejor.

Sin embargo, cuando terminaban su jornada de 8 horas y regresaban a su hogar, se ponían a (siguiendo el ejemplo anterior) dibujar con acuarelas, y podían tirarse otras 8 horas con una meticulosidad y un esfuerzo encomiable.

Es por ello que este es otro atributo típico de las personas que pueden llegar a ser grandes emprendedores: Tolerar grandes cargas de trabajo, siempre y cuando sea en aquello que les apasiona.

 

Creativo en un sentido amplio

Otra característica muy común en las personas que pueden llegar a ser emprendedores que son muy creativos en un sentido amplio. ¿A qué me refiero con “un sentido amplio”? A que esa creatividad no se limita al arte.

He estado hablando de las acuarelas, pero la creatividad, en este punto, no tiene nada que ver con el arte. Se trata de una creatividad como capacidad intelectual en general, como una capacidad para resolver problemas de forma poco frecuente.

En algunos casos, se habla de esto como “pensamiento lateral” o “pensar fuera de la caja”. Es decir, dar soluciones nuevas a problemas viejos. Y esto es algo que se puede apreciar en cosas realmente pequeñas.

Por ejemplo, hace unos años visité a un amigo que estaba, con su hijo, plantando tomates en su huerto. Para quien no lo sepa, cuando se plantan tomates, se necesitan unas cañas para que la tomatera se enrede.

Normalmente se colocan cuatro cañas (una para cada tomatera), y se unen por la parte superior, para que forme una estructura que aguante el viento.

El padre estaba acostumbrado a clavar las cañas, y, después, unirlas. El niño, en cambio, empezó a unir las cañas de cuatro en cuatro, para después clavarlas en el suelo.

¿Qué consiguió? Acelerar el proceso, porque no había que ir pasando de clavar cañas a unirlas, sino que se podían unir todas y, después, clavarlas. Es decir, se estaba aplicando la división del trabajo (lo cual, como cualquier economista sabe, aumenta la productividad).

Ese niño tenía esta característica de creatividad de la que hablo. Había encontrado una solución “fuera de la caja”, que permitió terminar el trabajo más rápidamente. Y esta es una característica típicamente emprendedora

 

Poco aprecio por la autoridad

Otra característica que, aunque menos determinante, también he tenido de ocasión ver, es la del poco aprecio por la autoridad. En general, el emprendedor tiene poco aprecio por la autoridad.

 Hay que entender, no obstante, que no es lo mismo el hecho de que los emprendedores, en general, tengan poco aprecio por la autoridad, y que toda persona con poco aprecio por la autoridad pueda ser emprendedora.

Sin embargo, si compartes varias de las características que he ido mencionando, es probable que esta sea una adicional a tener en cuenta.

En general, la persona que se decide a emprender, en sus primeros momentos, no lo hace movido por un ánimo de cambiar el mundo, ni de ganar mucho dinero, ni de destacar por encima de los demás.

Una gran parte de los emprendedores se convierten en tales, simplemente, porque no toleran tener un jefe.

Esto puede quitar algo de heroísmo y romanticismo al emprendimiento, pero, a mí, me parece una razón muy positiva y que le da un toque muy revolucionario al emprendimiento. Y, puesto que es cierto, creo que es buena idea reivindicarlo.

 

Incrédulo y cuestionador del statu quo

Al hilo de lo anterior, muchos emprendedores no son solo antiautoritarios, sino que se niegan a aceptar el statu quo. A veces con razones acertadas, y a veces con razones equivocadas. Pero suele haber ese cuestionamiento al statu quo.

Al fin y al cabo, no es extraño encontrar tiendas donde se venden productos netamente anticapitalistas, lo que, a priori, parecería una contradicción. Mi tesis es que cuestionan el statu quo sin algo que sirva para sustituirlo, pero ese es otro debate.

También se puede ver, por supuesto, en los grandes emprendedores. ¿Qué es lo que hacen los grandes emprendedores? Ofrecer soluciones revolucionarias que cambian lo que había anteriormente y aportan una nueva dimensión al mundo.

Pocas dudas caben acerca del hecho de que Mark Zuckerberg cuestionó el statu quo de las relaciones personales y las cambió. Lo mismo sucede con Steve Jobs acerca de la telefonía. Lo mismo sucede con Inditex acerca de la moda.

Son cambios que se producen porque quien está detrás de la empresa no comparte el statu quo, y lo cambia, consciente o inconscientemente, desde su empresa.

 

Sin demasiado apego material

Otra característica que he podido ver es la del poco apego material. Tampoco es una característica excesivamente determinante, pero sí he detectado cierta correlación.

La mayor parte de las personas que acaban emprendiendo, no lo hacen con la idea de conseguir bienes materiales en la cabeza, y tampoco eran especialmente materialistas antes (ni lo son después).

Las ansias que guían al emprendedor suelen ser otras, como el ya mencionado autoritarismo, o las ansias de libertad, de las que hablaré en el próximo punto.

Por lo tanto, si crees que vas cumpliendo las diferentes características, y tampoco sientes demasiado apego material por tus cosas, puede que seas un buen candidato a ser emprendedor.

 

Amante de la libertad

Como ya adelantaba en el punto anterior, otra característica muy relevante entre las personas que son buenas candidatas a emprender, es que son amantes de la libertad.

Esto se puede entender como una extensión de lo anteriormente mencionado de ser antiautoritario, porque, al fin y al cabo, si consigues no tener jefe, has ganado cierta libertad. Sin embargo, no se limita a este punto.

En este caso hablo de una libertad algo más extensa, no en el sentido tradicional (y acertado) de no sufrir coacción externa, sino en un sentido más permisivo y menos correcto de “poder hacer cosas”.

Es evidente que eres libre de ir a la luna, pero el problema es que no tienes medios para hacerlo. Nadie te lo impide, pero te falta la nave espacial. Esta sería la definición tradicional y acertada de libertad, pero, en este caso, hablo de libertad como la posibilidad de ir a la luna gracias a la nave.

En este sentido, el emprendedor es consciente de que, si quiere hacer más cosas y tener ese punto de libertad en sentido amplio, necesita ganarse los medios para hacerlas. Y una buena forma de conseguirlos es a través del emprendimiento.

Al fin y al cabo, de este modo, no habrá una tercera persona que determine cuántos medios tiene, sino que será él mismo quien los determine. Esa mezcla de libertad y responsabilidad es una de las características más habituales en los emprendedores.

 

Arriesgado

Otra característica frecuente entre las personas que llegan a ser emprendedoras, es la de ser arriesgados. Es decir, asumir riesgos por la posibilidad de conseguir el objetivo que tienen en mente, aunque no sea un objetivo claro.

En general, la mayor parte de la gente es capaz de percibir los riesgos, pero muy pocas personas son capaces de asumirlos. Algunos grandes emprendedores aseguran que es porque esas personas no son capaces de ver la recompensa tras el riesgo.

Desconozco si es así, pero lo cierto es que, en mi experiencia, los emprendedores sí tienen esa capacidad de arriesgarse. De hecho, en ocasiones, esa capacidad se convierte casi en una pulsión.

Eso sí, no se trata de asumir riesgos por asumir riesgos. En ese caso, quienes tienen esta característica no estarían emprendiendo, sino en el casino. Es la capacidad de asumir riesgos bajo un cierto control, siendo capaces de percibir la recompensa como alcanzable.

 

Ahorrador

Por último, las personas que pueden llegar a ser emprendedores de éxito suelen ser personas ahorradoras. De nuevo, no es una característica determinante, pero sí bastante habitual y frecuente en las personas que dan el paso y emprenden.

Son personas capaces de sacrificar tiempo y dinero por un proyecto que dará frutos en el futuro. Y esto es algo que, evidentemente, no es habitual en el común de las personas.

No toda persona ahorradora acaba emprendiendo, por supuesto, pero sí es cierto que, entre quienes emprenden, la ratio de personas ahorradoras es muy alta.

               

Como puedes ver, las características que hay que tener para llegar a ser emprendedor son de lo más simples, pero difíciles de darse a la vez en una misma persona. Es por ello que los emprendedores no son mayoría en la sociedad.

¿Y tú? ¿Crees que hay alguna característica adicional de la persona que puede llegar a ser emprendedora que se me haya olvidad? ¿Crees que alguna no es cierta? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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